sábado, 20 de octubre de 2012

Poema japonés que resultó hindú




Me he atrevido a caminar despacio.

Por si el oso me alcanza,
de la mano llevo un niño ligero
que he enseñado a trepar hasta mis hombros.
No soy alto.

Nos sigue la camada de la hiena.
 
 
 
 
 

6 comentarios:

  1. Enhorabuena por el poema, María, emotivo y con un final excelente. Un beso.

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    1. José Luis, que alegría verte por aquí. Gracias por tu comentario: estaba dudando entre dejar el final así o incluir un verso que tenía en un principio. De momento así se queda, son dos contra uno: tu opinión y la de mi parte que dice que no lo cambie contra la que me dice que lo escriba. Veremos qué aire me da dentro de veinte minutos...

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Sólo puedo decir que tus poemas son paisajes hipnóticos. Saludos.

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  4. Bienvenido al blog, Darío, y gracias por tu apreciación. Un abrazo, espero verte más por aquí.

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