domingo, 12 de febrero de 2012

Luz de laboratorio

Luz de laboratorio desde el feto
en su líquido amniótico. Sin tocar los cristales, cloroformo
y perversión cromada dentro de los tarros.
Agua. Una sentencia. La carne dentro de la boa.
Asomo la cabeza y a través de la lengua veo el jardín.

Sin auxilio, las crías, el hervor de los flujos
me digiere, estridencia de una córnea hacia el sol
hasta el descanso del cetáceo que hiberna y mis insectos.

El chillido de un topo, obligado arquitecto de su túnel,
con deliciosa cuerda me traspasa
y floto entre un jardín y otro jardín.

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